jueves, 2 de mayo de 2013

El Alpinista



 Un alpinista quería alcanzar la fama al escalar una altísima montaña, pero quería la gloria para él, y se fue sin compañeros.. Comenzó la escalada, se fue haciendo tarde, no quiso detenerse a acampar y siguió ascendiendo hasta que le sorprendió la noche encontrándose sin poder ver absolutamente nada y con un frío abrasador en la ultima pared a pocos metros de la cima resbaló y sentía como caía al vacío sin poder ver nada por la espesa oscuridad.. Hasta que la cuerda se le enredo en el pie y quedo colgando en el aire. No se le ocurrió otra cosa que gritar: Ayúdame Dios mío!! Se escucho una voz grave del cielo que le contesto: -                                                                                      
Que quieres que  haga? - Sálvame Dios mío. - En verdad crees que te puedo salvar? - Si señor, Confío en ti. - Bien, entonces corta la cuerda… Hubo un momento de silencio; y el hombre se aferró aun más a la cuerda. Al día siguiente los rescatistas encontraron al hombre colgado, muerto, congelado y agarradas sus manos fuertemente a la cuerda... "A tan solo 40 centímetros del suelo". Y tú? Que tan aferrado estas a tu cuerda? Te soltarías? Pasamos la vida aferrados a nuestra cuerda (nuestros "logros" profesiones, nuestros trabajos, vehículos) e incluso nos aferramos a "personas" (que no nos valoran tal como somos) y Dios nos dice: Suéltala! yo tengo control de tu vida. Pero preferimos morir de frío atados a nuestra propia manera de vivir. Hoy es el tiempo. Suelta la cuerda, que Dios tiene TODO en sus manos. Dios te bendiga.

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